Las películas con futuros distópicos (entiéndase como el antónimo a la utopía) siempre suelen ser apuestas arriesgadas. Pueden o no combinar la ciencia ficción y tienen la capacidad de mostrarnos una realidad alternativa que, en la mayoría de los casos, cualquier ser humano quisiera evitar. Son incómodas, densas y cuestionan el desviado comportamiento de la sociedad.

The Lobster no es la excepción. Se enmarca en un futuro distópico en el que la gente soltera, obligada por las leyes de la ciudad (The City como nombre propio), debe ir a un hotel con el fin de conseguir pareja en menos de 45 días: un Tinder vivencial. Si el resultado es negativo, son transformados en el animal que elijan y abandonados en el bosque. David (Colin Farrell), es uno de los tantos huéspedes del sitio que añora con ansias encontrar su media naranja, tratando de evitar el fatídico destino de convertirse en una langosta.

Colin Farrell y Rachel Rachel Weisz

Por momentos absurda, y con una inteligente ironía marcada por el humor negro, The Lobster es excepcional. Su argumento directo, sin rodeos y construido a partir de uno de los mayores temores del ser humano actual, como lo es ser “solterón”, funciona como una diatriba a los comportamientos y las tendencias que se viven en esta época de radicalismos en la derecha, representada en este caso por la autoridad, y en la izquierda, personificada por los incesantes rebeldes en contra del sistema. El punto medio es castigado.

El griego Yorgos Lanthimos es quien dirige. Con más de una década de trabajo y luego de haber recibido bastante atención en el 2009 por Canino, película nominada al Óscar en la categoría extranjera, debuta en el cine anglosajón con esta apuesta arriesgada, de la cual hace un brillante trabajo. The Lobster reúne todas las características para ser una ingeniosa película de autor: es osada, diferente y con una historia original poco convencional. Lanthimos también cumple el papel de guionista junto con su coterráneo Efthymis Filippou, lo que les valió una nominación al Óscar este año.

La fotografía es otro aspecto destacable de todo este trabajo. Bajo el ojo del también griego Thimios Bakatakis, con cada encuadre se refuerza lo sombrío del contexto y la monotonía a la que son sometidos todos sus personajes.

Sería injusto también dejar a un lado el papel que cumplen todos los actores, quienes consolidan un interesante elenco envidiable de cualquier mega producción. Colin Farrell, hace tal vez la mejor actuación de toda su carrera, acompañado de unas memorables interpretaciones de la redimida Rachel Weisz, quien desde El jardinero fiel no había estado tan bien, John C. Reilly, Ben Wishaw y la talentosísima Léa Seydoux.

Detalles como por ejemplo que solo 3 de sus personajes tengan nombres propios, el resto son reconocidos por características físicas y de personalidad (la Mujer miope, el Hombre que cecea o la Mujer de hemorragia nasal), hacen que The Lobster sea inolvidable. Una isla en la era de los refritos que nos recuerda que por más que busquemos compaginar con un par, nuestros intereses y deseos personales van antes que los del prójimo.

AUTOR: CAMILO OBANDO BETANCUR

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